La historia política reciente de Bolivia dio un giro inesperado en agosto de 2025: tras casi dos décadas de dominio de la izquierda, representada principalmente por el Movimiento al Socialismo (MAS), el país se encamina hacia un balotaje en el que ningún candidato progresista logró figurar con fuerza. Este cambio político marca el fin de una era en la que Evo Morales y, más tarde, Luis Arce, mantuvieron el control del poder.

En este artículo te explicamos los factores centrales que explican esta derrota histórica de la izquierda boliviana y el nuevo escenario que enfrenta el país andino.


Resultados de las elecciones 2025 en Bolivia

El senador Rodrigo Paz Pereira, del Partido Demócrata Cristiano, obtuvo el 32% de los votos, mientras que el expresidente conservador Jorge “Tuto” Quiroga alcanzó un 27%. Ambos disputarán la presidencia en una segunda vuelta el próximo 19 de octubre.

La sorpresa de la jornada fue Paz Pereira, hijo del expresidente Jaime Paz Zamora, quien hasta semanas antes no aparecía entre los favoritos. En contraste, el empresario liberal Samuel Doria Medina, que encabezaba las encuestas, quedó en tercer lugar con un 20,2%.

El gran perdedor de la elección fue el Movimiento al Socialismo (MAS), que apenas alcanzó un 3,14% de los votos, una caída histórica que pone fin a su dominio iniciado en 2006 con Evo Morales. El otro representante de la izquierda, Andrónico Rodríguez, logró un 8%, sin posibilidad de competir en la segunda vuelta.


Clave 1: La profunda división interna en el MAS

La primera gran razón detrás de la derrota de la izquierda boliviana fue la fractura interna en el MAS.

  • Evo Morales, fundador y figura central del partido, buscó volver a la presidencia en 2025, pese a las tensiones con su antiguo aliado, Luis Arce.

  • El actual presidente, Arce, le arrebató la representación legal del partido a Morales a través de una disputa judicial, lo que marcó el inicio de una confrontación abierta.

  • Morales terminó inhabilitado por el Tribunal Constitucional y llamó al voto nulo, que representó un 18% de las papeletas emitidas.

El voto nulo promovido por Morales fue determinante para debilitar a la izquierda en su conjunto. Ni Arce, ni Eduardo del Castillo (su candidato oficial), ni Andrónico Rodríguez lograron capitalizar el descontento popular.

El periodista Fernando Molina calificó esta fractura como una “autodestrucción”, comparándola con “echarle una pala de tierra al ataúd” de la izquierda boliviana.


Clave 2: El desgaste del modelo económico y político

Durante los primeros años del MAS, la bonanza económica derivada de la nacionalización de los recursos naturales permitió:

  • Reducir la pobreza de manera significativa.

  • Triplicar el PIB en menos de una década.

  • Consolidar a Evo Morales como el primer presidente indígena con amplio respaldo popular.

Sin embargo, para 2025 la situación era distinta:

  • La inflación alcanzó su nivel más alto en cuatro décadas.

  • La economía ya no mostraba el mismo dinamismo.

  • Sectores medios y urbanos expresaron un fuerte descontento con el centralismo y estatismo del modelo MAS.

El propio “Tuto” Quiroga afirmó tras la primera vuelta:

“Tenemos que pasar de un país con un centralismo estatista a un país con libertad, con propiedad individual titulada para cada persona, con inversión, libre comercio y autonomías profundas”.

Este discurso de renovación liberal y modernización conectó con un electorado cansado del modelo vigente.


Clave 3: La pérdida de legitimidad de Evo Morales y Luis Arce

La tercera clave de la derrota se centra en la erosión de la legitimidad de los líderes históricos del MAS.

  • Evo Morales, tras años de liderazgo, fue percibido como un dirigente que se aferraba al poder.

  • Luis Arce, por su parte, se convirtió en uno de los presidentes peor valorados de América Latina, de acuerdo con consultoras de opinión.

  • Ambos se enfrentaron públicamente y dividieron a la base electoral del MAS.

El resultado fue devastador: el partido pasó de ganar elecciones con más del 50% de los votos a apenas obtener un 3%, su peor desempeño en 20 años.


¿Quiénes disputarán la segunda vuelta en Bolivia?

La segunda vuelta será protagonizada por dos políticos alejados de la izquierda:

  • Rodrigo Paz Pereira (32%): Senador de centro, considerado un político moderado. Su discurso se enfoca en la renovación democrática y en un modelo económico “50-50”, donde la mitad de los recursos se administren desde el nivel central y la otra mitad por gobiernos regionales.

  • Jorge “Tuto” Quiroga (27%): Expresidente boliviano (2001-2002), representante de la derecha tradicional. Su programa se centra en promover el libre comercio, la inversión extranjera y la descentralización.

Ambos representan un cambio radical en el panorama político del país, poniendo fin a dos décadas de gobiernos de izquierda.


La sorpresa del voto ciudadano

Uno de los elementos más llamativos de la elección fue el rechazo a la vieja clase política, tanto de izquierda como de derecha. El analista José Luis Santisteban lo explicó así:

“La sorpresa Rodrigo Paz es en contra del sistema político y de los viejos políticos que siguen participando. No es solamente en contra del MAS, hay un enojo ciudadano frente a la vieja partidocracia”.

Este “voto castigo” se expresó en tres formas:

  1. Apoyo inesperado a Rodrigo Paz, quien capitalizó el descontento social.

  2. Debilidad de Samuel Doria Medina, que no logró cumplir con las expectativas.

  3. Alto porcentaje de voto nulo, promovido por Evo Morales.


¿Qué sigue para Bolivia?

El próximo 19 de octubre, Bolivia enfrentará un balotaje decisivo. Más allá de los nombres en disputa, el resultado marcará:

  • El fin definitivo de la hegemonía del MAS, que gobernó de 2006 a 2019 y de 2020 a 2025.

  • La posibilidad de un nuevo ciclo político, orientado hacia el centro o la derecha.

  • Una redefinición del sistema político boliviano, donde los ciudadanos demandan renovación, descentralización y transparencia.


La derrota de la izquierda en Bolivia no fue un accidente, sino el resultado de una combinación de factores: la división interna en el MAS, el desgaste económico y político del modelo estatista, y la pérdida de legitimidad de sus líderes históricos.

La elección de 2025 marca un antes y un después en la política boliviana. El país, que por casi dos décadas fue referente del giro progresista en América Latina, ahora se encamina hacia un gobierno de centro o derecha.

Lo que ocurra en el balotaje no solo definirá el futuro inmediato de Bolivia, sino también el lugar que ocupará dentro del tablero geopolítico latinoamericano.

PlusValoriza ofrece talleres gratuitos de pensiones IMSS e ISSSTE