El 16 de noviembre de 2025, Chile vivirá una jornada decisiva: las elecciones presidenciales que definirán al sucesor del actual presidente Gabriel Boric. El Servicio Electoral (Servel) ya ha recibido oficialmente la inscripción de ocho candidaturas presidenciales, cada una con proyectos políticos que representan la amplia diversidad ideológica que atraviesa al país sudamericano.
A continuación, presentamos un análisis detallado de quiénes son los ocho candidatos presidenciales de Chile 2025, cuáles son sus trayectorias, qué sectores los respaldan y qué posibilidades tienen de llegar a La Moneda.
Contexto político de las elecciones en Chile 2025
Las elecciones presidenciales en Chile se desarrollan en un clima de polarización política y de desencanto ciudadano frente a las instituciones. Tras el gobierno de Gabriel Boric, marcado por desafíos económicos, de seguridad y por el fracaso del proceso constituyente, los partidos han optado por inscribir candidaturas fuertes, con figuras que ya cuentan con experiencia política o que buscan irrumpir desde el espacio independiente.
El mapa electoral está compuesto por representantes del oficialismo, de la derecha tradicional, de la extrema derecha, del populismo y del progresismo independiente. Este abanico de candidaturas refleja tanto la fragmentación política como la búsqueda de nuevas fórmulas para conectar con un electorado cada vez más crítico y exigente. 
Jeannette Jara: la candidata oficialista de izquierda
La candidata del oficialismo es Jeannette Jara, militante del Partido Comunista (PC) y exministra del Trabajo en el gobierno de Gabriel Boric. Su postulación fue definida en las primarias de la alianza Unidad por Chile, donde derrotó a Carolina Tohá (PPD), Gonzalo Winter (Frente Amplio) y Jaime Mulet (FRVS).
Jara cuenta con el respaldo no solo de los partidos de izquierda que conforman el bloque gobernante, sino también del histórico Partido Demócrata Cristiano (DC), que decidió apoyar su candidatura pese a no formar parte del gobierno actual.
Su perfil político la presenta como una figura progresista, con énfasis en la defensa de los derechos sociales, la igualdad laboral y la justicia económica. Además, representa la continuidad de los proyectos del actual gobierno, aunque con un enfoque más marcado hacia la izquierda.
Evelyn Matthei: la carta fuerte de la derecha tradicional
Por el lado de la derecha tradicional, la candidata es Evelyn Matthei, respaldada por los partidos Renovación Nacional (RN), la Unión Demócrata Independiente (UDI) y Evópoli.
Matthei, con una larga trayectoria política como senadora, ministra y actual alcaldesa de Providencia, busca convertirse en la primera mujer presidenta de Chile con apoyo de los sectores conservadores y moderados. Su discurso se centra en la seguridad ciudadana, el orden y el crecimiento económico, aunque ha tenido tensiones con los sectores más radicales de la derecha, como el Partido Republicano.
También ha recibido el respaldo de movimientos de centro como Demócratas y Amarillos por Chile, lo que la posiciona como una candidata con capacidad de atraer votantes más allá de la derecha clásica.

José Antonio Kast: el líder de la extrema derecha
El líder del Partido Republicano, José Antonio Kast, se presenta por tercera vez a la presidencia tras sus candidaturas de 2017 y 2021. En la última elección llegó al balotaje contra Gabriel Boric, donde obtuvo el 44% de los votos.
Kast ha consolidado su figura como representante de la ultraderecha chilena, con un discurso que combina conservadurismo social, nacionalismo y liberalismo económico. Es un abierto defensor del legado económico de la dictadura de Augusto Pinochet y propone políticas de mano dura contra la delincuencia y la migración irregular.
Cuenta con el respaldo del Partido Social Cristiano y de sectores evangélicos, además de un fuerte apoyo en redes sociales, donde sus seguidores libran una intensa batalla comunicacional. Hoy aparece como uno de los favoritos en las encuestas, con posibilidades reales de llegar a segunda vuelta.
Johannes Kaiser: la voz libertaria y radical
Otro candidato de la extrema derecha es el diputado Johannes Kaiser, quien fundó el Partido Nacional Libertario tras romper con el Partido Republicano. Kaiser se ha hecho conocido por sus posturas radicales en seguridad, migración y economía, así como por polémicas declaraciones de corte machista y autoritario.
Aunque su base electoral es más pequeña que la de Kast, su candidatura busca atraer al votante más radicalizado, disputando con el republicano el electorado más duro de la derecha. Su irrupción también podría fragmentar el voto conservador en primera vuelta.
Franco Parisi: el candidato populista del Partido de la Gente
El economista Franco Parisi vuelve a la carrera presidencial por tercera vez, esta vez nuevamente bajo el alero del Partido de la Gente (PDG).
Parisi es conocido por su estilo populista y outsider, con un discurso centrado en criticar a la clase política tradicional. Aunque su partido ha perdido peso en el Congreso, mantiene una base de votantes fiel, especialmente entre sectores de clase media y baja descontentos con los partidos tradicionales.
En sus campañas anteriores, Parisi se caracterizó por realizar campañas digitales y por conectar con votantes jóvenes y desencantados. Su presencia podría ser clave para definir quién pasa a segunda vuelta, aunque sus opciones de triunfo directo son reducidas.
Marco Enríquez-Ominami: la quinta postulación del progresista independiente
El exdiputado Marco Enríquez-Ominami (ME-O) rompe un récord histórico al inscribir su quinta candidatura presidencial desde 2009.
Exmilitante socialista y fundador del desaparecido Partido Progresista (PRO), en esta ocasión se presenta como independiente tras reunir más de 35.000 firmas. Su candidatura sigue apelando al electorado progresista y a la crítica del bipartidismo, aunque su influencia política ha disminuido con el tiempo.
Su persistencia lo convierte en un referente de la izquierda independiente, aunque las encuestas lo muestran con bajo respaldo en comparación con otros candidatos.
Harold Mayne-Nicholls: el independiente con perfil deportivo
El periodista y dirigente deportivo Harold Mayne-Nicholls también competirá como candidato independiente. Fue presidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) y organizador de los Juegos Panamericanos Santiago 2023.
Su perfil está más asociado a la gestión deportiva y organizacional que a la política, lo que busca proyectar como un atributo de renovación frente a la clase política tradicional. Ha rechazado el respaldo directo de partidos, aunque figuras del centro político como Soledad Alvear han expresado simpatía hacia su candidatura.
Eduardo Artés: la candidatura de la izquierda radical
Finalmente, el profesor Eduardo Artés se presenta por tercera vez a la presidencia, esta vez como independiente tras la disolución de su partido Unión Patriótica (UPA).
Artés es conocido por su discurso de izquierda radical, con una visión favorable a regímenes como Corea del Norte, Venezuela y Nicaragua. Sus propuestas suelen situarse más a la izquierda que las del Partido Comunista, lo que lo posiciona como un candidato testimonial, con pocas posibilidades de competir seriamente por La Moneda.

Panorama electoral y encuestas en Chile 2025
Las encuestas previas muestran un escenario competitivo entre José Antonio Kast, Evelyn Matthei y Jeannette Jara, quienes aparecen como los candidatos con más opciones de pasar a la segunda vuelta.
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Kast concentra el voto de la derecha radical.
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Matthei busca captar a la derecha moderada y al centro.
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Jara representa la continuidad del oficialismo de izquierda.
Sin embargo, figuras como Franco Parisi y Marco Enríquez-Ominami podrían influir en el resultado al atraer a votantes desencantados.
Una elección clave para el futuro de Chile
Las elecciones presidenciales de Chile 2025 serán un hito en la historia reciente del país. Con ocho candidatos en competencia, el escenario está abierto y refleja la profunda fragmentación política que atraviesa la nación.
El desenlace dependerá de la capacidad de los candidatos para movilizar votantes, construir alianzas y proyectar gobernabilidad en un contexto de demandas ciudadanas crecientes por seguridad, crecimiento económico y justicia social.
Lo cierto es que el 16 de noviembre, Chile volverá a decidir entre continuidad, cambio moderado o ruptura radical, en una elección donde el resultado marcará el rumbo del país hacia la segunda mitad de la década.

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