El expresidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez (2002-2010) fue absuelto este martes por el Tribunal Superior de Bogotá de los delitos de fraude procesal y soborno a testigos, cargos que lo habían llevado a ser condenado en primera instancia a 12 años de prisión domiciliaria.
La decisión judicial pone fin, por ahora, a uno de los procesos más largos y polémicos de la historia reciente del país, que durante más de una década mantuvo dividido al espectro político colombiano.
La jueza 44 de conocimiento, Sandra Heredia, había declarado culpable al exmandatario en julio de 2025. Sin embargo, el tribunal de segunda instancia revocó la sentencia, al considerar que no existían pruebas suficientes y que las interceptaciones telefónicas usadas durante el juicio fueron obtenidas de manera irregular.
El proceso judicial contra Álvaro Uribe: más de una década de controversias
El caso contra Uribe comenzó en 2012, cuando el entonces senador presentó una denuncia por difamación contra Iván Cepeda, político de izquierda que lo había señalado de tener vínculos con el paramilitarismo.
La Corte Suprema de Justicia no solo archivó la denuncia contra Cepeda en 2018, sino que abrió una investigación contra Uribe, al considerar que el expresidente habría sido quien intentó manipular testigos para modificar declaraciones judiciales.
Desde entonces, el proceso judicial atravesó múltiples fases, apelaciones, recusaciones y recursos de amparo. Fue el primer juicio penal contra un expresidente colombiano, lo que marcó un precedente en la historia del país.
Primera instancia: condena de 12 años y polémica nacional
En agosto de 2025, la jueza Sandra Heredia condenó a Álvaro Uribe Vélez a 12 años de prisión domiciliaria tras hallarlo culpable de fraude procesal y soborno a testigos.
El fallo generó un terremoto político: la izquierda celebró la decisión como un triunfo de la justicia, mientras que la derecha denunció persecución judicial.
El entonces condenado expresó:
“Yo soy muy viejo, señora jueza. Yo tengo 73 años. Con todo respeto pido a usted, en mi alma, que me absuelva”,
dijo Uribe durante la audiencia final de su juicio, visiblemente afectado.
La Fiscalía General de la Nación había solicitado una pena mínima de nueve años, pero la jueza impuso la máxima. Sin embargo, semanas después, el Tribunal Superior de Bogotá concedió un recurso de tutela presentado por la defensa, ordenando su libertad mientras se revisaba la sentencia.
Segunda instancia: la absolución del expresidente
El 21 de octubre de 2025, el Tribunal Superior de Bogotá absolvió de todos los cargos a Álvaro Uribe Vélez, anulando la sentencia anterior y dejando sin efecto la condena de 12 años.
Según el fallo, las pruebas presentadas —principalmente interceptaciones telefónicas— fueron obtenidas de manera irregular, lo que afectó la validez del proceso.
Una de las magistradas, Leonor Oviedo, salvó su voto y defendió la sentencia de primera instancia, afirmando que “sí había pruebas suficientes para confirmar la condena”.
No obstante, la mayoría del tribunal concluyó que “no existía evidencia concluyente de fraude procesal ni de soborno” y que el proceso inicial estuvo viciado de errores metodológicos.
Reacciones en la política colombiana
El fallo provocó reacciones inmediatas en todos los sectores políticos del país.
El senador Iván Cepeda, quien fue pieza clave en la acusación, declaró:
“Respetamos el fallo, pero no lo compartimos. Iremos a la casación para que se revise la decisión. Nunca se valoraron seriamente nuestras pruebas”.
Por su parte, Álvaro Uribe Vélez celebró la absolución en su cuenta de X (antes Twitter):
“Gracias a Dios, se hizo justicia”.
La derecha colombiana, especialmente el Centro Democrático, su partido político, celebró el fallo como una reivindicación moral y política, mientras que la izquierda y movimientos sociales lo consideran un revés judicial cargado de impunidad.
Incluso, figuras internacionales como el senador estadounidense Marco Rubio comentaron el caso, afirmando que “la justicia ha prevalecido” y que Uribe fue víctima de una “caza de brujas política”.
El impacto político de la absolución
La absolución llega en un momento clave: Colombia se prepara para las elecciones parlamentarias y presidenciales de 2026.
Analistas políticos como Mario Ramírez señalan que la decisión “inyecta oxígeno a la derecha”, que busca recuperar terreno tras varios años de desgaste político.
“El fallo envía un mensaje poderoso: la derecha está dispuesta a todo para volver al poder en 2026”, señaló Ramírez.
Uribe, quien recientemente había anunciado su candidatura al Senado, ahora podrá competir sin restricciones legales, lo que podría reconfigurar el tablero electoral en los próximos meses.
Las acusaciones pendientes: los “falsos positivos” y otras causas
Pese a esta absolución, Uribe Vélez sigue enfrentando acusaciones relacionadas con violaciones a los derechos humanos cometidas durante su mandato.
Entre ellas destacan los casos de los “falsos positivos”, ejecuciones extrajudiciales de miles de jóvenes pobres presentados falsamente como guerrilleros abatidos.
También permanecen bajo investigación las masacres de El Aro y La Granja, ocurridas cuando Uribe era gobernador de Antioquia, así como el asesinato del defensor de derechos humanos Jesús María Valle.
Estas investigaciones, de naturaleza distinta, no se ven afectadas por el fallo del Tribunal Superior.
Petro reacciona: “La derecha busca recuperar el poder a cualquier costo”
El presidente Gustavo Petro reaccionó con dureza al fallo, convocando a una marcha nacional por la soberanía en la Plaza de Bolívar, en Bogotá.
A través de un extenso mensaje en X, el mandatario acusó al expresidente Uribe de mantener vínculos con el paramilitarismo y el narcotráfico, y criticó duramente al sistema judicial:
“El ‘cartel de la toga’ trata de dejar en la impunidad al ex presidente, quien irradió el paramilitarismo en Antioquia y fue responsable de miles de muertes”, escribió Petro.
Además, el presidente colombiano acusó al gobierno de Estados Unidos y al presidente Donald Trump de intentar desestabilizar su mandato:
“Trump quiere el golpe de Estado contra mí y promueve la violencia contra Colombia desde su gobierno”, denunció.
Una crisis diplomática en desarrollo
La absolución de Uribe se da en medio de una crisis diplomática sin precedentes entre Colombia y Estados Unidos, luego de que Petro acusara a Washington de injerencia política.
El mandatario colombiano enfrenta un ambiente de polarización que podría escalar en los próximos meses, mientras el Pacto Histórico —coalición de izquierda en el poder— se prepara para realizar sus consultas internas el próximo 26 de octubre.
Un fallo que redefine la justicia y la política colombiana
La absolución de Álvaro Uribe Vélez no solo cierra, al menos temporalmente, una larga batalla judicial, sino que abre un nuevo escenario político de cara a las elecciones de 2026.
El caso, que comenzó hace más de una década, ha puesto en tela de juicio la independencia del sistema judicial colombiano, así como el peso del poder político en las decisiones judiciales.
Aunque el Tribunal Superior de Bogotá lo declaró inocente, el debate en la opinión pública continúa abierto. Para muchos, el fallo representa una derrota de la justicia; para otros, una reivindicación histórica de uno de los líderes más influyentes —y polémicos— de Colombia.
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