Las elecciones legislativas de 2025 en la provincia de Buenos Aires dejaron un mensaje contundente para la política argentina: el peronismo, bajo el liderazgo de Axel Kicillof, logró una victoria aplastante sobre La Libertad Avanza (LLA) y consolidó un escenario que redefine el futuro político del país. Mientras tanto, el gobierno de Javier Milei enfrenta su crisis más profunda desde que llegó al poder.
Este resultado no solo impacta en la gobernabilidad inmediata, sino que también abre un nuevo ciclo político en Argentina.
Axel Kicillof, el gran ganador de la jornada electoral
El gobernador bonaerense Axel Kicillof fue el principal protagonista de la elección. Tras recorrer municipio por municipio y encabezar una campaña marcada por la cercanía con la gente, el mandatario provincial consolidó su liderazgo dentro del peronismo y proyecta su figura más allá de 2027.
Su estrategia se apoyó en una gestión provincial que, pese a las dificultades económicas y el ahorcamiento financiero por parte del gobierno nacional, logró sostener programas sociales, obra pública y una organización electoral ejemplar. Por primera vez, la provincia de Buenos Aires administró de manera exclusiva sus comicios, sin denuncias de fraude ni cuestionamientos graves de la oposición.
El rol de Gabriel Katopodis y la militancia territorial
Otro actor clave en esta victoria fue Gabriel Katopodis, ministro bonaerense que encabezó la boleta en la primera sección electoral, una zona clave del conurbano. Allí, el peronismo se impuso en un territorio donde La Libertad Avanza tenía sus mayores expectativas de triunfo.
Katopodis encarnó la resistencia militante y logró neutralizar el avance libertario en un bastión que podía haber modificado el resultado provincial. Su papel demostró la importancia del trabajo territorial y la militancia organizada en contraste con las campañas digitales que caracterizan al mileísmo.
Javier Milei y la peor derrota de su gobierno
La derrota de Javier Milei en Buenos Aires fue mucho más dura de lo esperado. El presidente llegó a la jornada electoral confiado en que la diferencia con el peronismo no superaría los cinco puntos, pero en La Plata se encontró con una brecha de casi 13 puntos.
Visiblemente afectado, Milei culpó al “aparato peronista” y ratificó su rumbo económico, a pesar de las señales de desgaste. Su mensaje fue recibido con frialdad incluso dentro de su espacio, donde abundaban las caras largas y la desazón por un resultado que deja a La Libertad Avanza con menos fuerza legislativa y un futuro incierto.

Los números de la elección en Buenos Aires
El frente Fuerza Patria, integrado por sectores de Kicillof, Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa, obtuvo un 46,93% de los votos, frente al 33,83% de La Libertad Avanza.
Otros espacios políticos quedaron muy relegados:
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Somos, con 5,41%
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Izquierda, con 4,37%
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Potencia, con 1,41%
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Unión Libertad, con 1,34%
En el reparto de bancas, Fuerza Patria consiguió 34 escaños, cinco más que los que renovaba, mientras que Milei apenas alcanzó 26.
Un modelo económico agotado y sin salida clara
Más allá de la derrota electoral, el problema de fondo para Milei es el agotamiento de su modelo económico. Las políticas de ajuste, la falta de dólares, el endeudamiento creciente y la inflación descontrolada llevaron al límite a la economía cotidiana de las mayorías.
Desde agosto, el gobierno se limitó a “secar la plaza” para contener la corrida cambiaria, sin lograr estabilizar las variables. La situación empeoró con los escándalos internos, como la filtración de audios que expusieron tensiones en el círculo de confianza del presidente y una relación conflictiva con sectores empresariales.
La unidad del peronismo como clave estratégica
Uno de los factores decisivos del triunfo fue la unidad del peronismo bonaerense. Contra todos los pronósticos de fractura y divisiones internas, Kicillof logró consolidar un frente común en el que participaron intendentes, gremios y sectores kirchneristas y massistas.
La elección demostró que la unidad no puede ser un mero eslogan, sino una herramienta estratégica para enfrentar a un adversario común. El desafío para el peronismo será mantener esa cohesión y evitar disputas internas que puedan debilitarlo de cara al futuro.
El establishment busca un plan alternativo
Mientras tanto, las fuerzas del poder económico y político comienzan a reconocer que Milei carece de la capacidad para conducir la crisis. Distintos sectores del establishment ya analizan salidas institucionales que permitan preservar sus intereses sin quedar atrapados en el derrumbe del actual gobierno.
La gran incógnita es si esa salida será pactada con la oposición o si buscarán imponerla de manera unilateral. En cualquier caso, la estabilidad política del país dependerá de cómo se resuelva esta tensión.
Escándalos, filtraciones y fracturas internas
El gobierno libertario también enfrenta su propia crisis interna. La filtración de audios comprometió a figuras clave como Santiago Caputo y expuso las disputas internas en la gestión. Aunque algunos apuntan a una vendetta de Mauricio Macri o a rivalidades en la industria farmacéutica, lo cierto es que el desgaste interno es evidente.
El caso reflejó la fragilidad de un gobierno que construyó enemigos en múltiples frentes y que perdió incluso la capacidad de sostener su comunicación digital, un espacio donde hasta hace poco se mostraba fuerte.
El regreso del peronismo como fuerza de esperanza
Más allá de la crisis libertaria, el triunfo peronista también representa el regreso de un proyecto político que, aunque criticado en el pasado por sus errores, se presenta como alternativa real frente al ajuste y la motosierra de Milei.
La campaña peronista supo reinstalar la narrativa de los derechos sociales, la defensa de los jubilados, las personas con discapacidad y la importancia de la obra pública. En las urnas, la mayoría de los bonaerenses respaldó esa visión y rechazó el modelo de exclusión y recortes. 
Proyección hacia 2027: ¿Kicillof candidato presidencial?
El resultado abre una nueva etapa en la política argentina. Axel Kicillof no solo emerge como líder indiscutido del peronismo bonaerense, sino que también comienza a perfilarse como un candidato natural para la presidencia en 2027.
Su victoria lo posiciona como figura de consenso en un espacio que necesita referentes sólidos y con capacidad de gestión. La gran pregunta es si logrará consolidar esa proyección sin repetir las disputas internas que tantas veces debilitaron al peronismo.
Un punto de inflexión en la política argentina
Las elecciones de 2025 en Buenos Aires marcaron un punto de inflexión en la política argentina. El resultado dejó en claro que el proyecto de Javier Milei enfrenta un límite insalvable y que el peronismo, lejos de estar en retirada, tiene capacidad de reorganización y de liderazgo.
El desafío ahora será doble:
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Para Milei, encontrar una salida política a una crisis que amenaza con profundizarse.
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Para el peronismo, mantener la unidad y consolidar una alternativa creíble que pueda conducir al país hacia una etapa de mayor estabilidad.
En cualquier caso, lo que ocurrió en Buenos Aires será recordado como el inicio del fin de un ciclo y el comienzo de otro. Un ciclo donde Axel Kicillof emerge como protagonista central.
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