El 6 de noviembre de 2025, un ataque al Hospital Dilling, en el estado de Kordofán, Sudán, provocó la muerte de seis personas, entre ellas un niño de 12 años.
Otras 12 personas resultaron heridas durante el bombardeo, que destruyó buena parte de las instalaciones médicas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó el hecho y condenó el ataque.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, lamentó la tragedia.
“El departamento de rayos X quedó completamente destruido y gran parte del hospital sufrió daños graves”, explicó.
Adhanom destacó que la violencia afecta directamente la atención médica “cuando más se necesitan los servicios de salud”.


La OMS pide respeto a hospitales y personal sanitario

La OMS reiteró su llamado a proteger todos los centros de salud, al personal y a los pacientes.
El organismo insistió en que los hospitales están protegidos por el Derecho Internacional Humanitario.
Atacar estas instalaciones es un crimen de guerra, recordó la agencia.

Desde que comenzó el conflicto en 2023, más de 60 hospitales sudaneses han sido atacados o saqueados.
Los ataques agravan una situación humanitaria que ya era crítica.
Miles de personas han perdido acceso a atención médica básica.


El asesinato del doctor Adam Ibrahim agrava la indignación

Días después, la OMS confirmó otra tragedia.
El doctor Adam Ibrahim Ismail, médico humanitario en el Hospital Saudí de El Fasher, fue arrestado y asesinado por milicianos de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF).
El médico trabajó más de 700 días en el área de urgencias, atendiendo víctimas del conflicto.

El Ministerio de Salud de Sudán y la Red de Médicos de Sudán denunciaron que los trabajadores de la salud enfrentan violencia sistemática.
Los organismos internacionales exigieron investigaciones y sanciones contra los responsables.


Amnistía Internacional alerta sobre la intensificación de los ataques

La organización Amnistía Internacional advirtió sobre el aumento de los ataques de las RSF en Kordofán.
En los últimos días, las milicias tomaron la localidad de Bara y realizaron bombardeos en los alrededores de El Obeid.
El 3 de noviembre, un ataque con drones mató al menos a 40 personas durante un funeral.

“La comunidad internacional no puede seguir dando la espalda a la población civil de Sudán”, afirmó Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional.
La líder pidió a las RSF que detengan los ataques y permitan la creación de corredores humanitarios seguros.
También solicitó a Emiratos Árabes Unidos y a otros países que dejen de enviar armas a las milicias.


Corte Penal Internacional exige justicia por crímenes de guerra

La Corte Penal Internacional (CPI) expresó preocupación por los informes de homicidios, violaciones y desplazamientos masivos.
La fiscalía analiza denuncias de crímenes de guerra cometidos por las RSF en la ciudad de El Fasher.

Amnistía Internacional pidió a la Unión Africana, la Liga Árabe y la Organización para la Cooperación Islámica ejercer presión sobre las partes.

“El mundo no puede mantenerse al margen mientras los civiles mueren”, reiteró Callamard.


Sudán: una guerra que destruye los sueños de libertad

Sudán, país de gran riqueza cultural y mineral, atraviesa una crisis humanitaria sin precedentes.
La guerra entre las Fuerzas Armadas Sudanesas (FAS), lideradas por Abdel Fattah al-Burhan, y las RSF, comandadas por Mohamed Hamdan Dagalo “Hemedti”, ha devastado el país.

Según la ONU, hasta octubre de 2025 el conflicto ha dejado más de 27.000 muertos y 13 millones de desplazados internos.
Otros cuatro millones han huido al extranjero como refugiados.


Una revolución traicionada: el testimonio de la cineasta Hind Meddeb

La cineasta Hind Meddeb, autora del documental Sudan, Remember Us, retrata la esperanza que vivió el país durante la revolución de 2019.
Aquella movilización derrocó al dictador Omar al-Bashir, tras tres décadas de represión.

“La gente solo quiere un Estado civil, ciudadano, no militar ni religioso”, explicó Meddeb.

En su película, la directora muestra cómo la juventud, el arte y la música se convirtieron en símbolos de libertad.
Hoy, ese espíritu democrático es víctima de la guerra.
“Esta guerra busca destruir la creatividad y la esperanza del pueblo”, señaló la cineasta.


El conflicto por los recursos naturales agrava la violencia

Sudán posee tierras fértiles, oro y uranio, recursos que despiertan el interés de potencias extranjeras.
Informes de Human Rights Watch indican que las RSF reciben apoyo militar de Emiratos Árabes Unidos, mientras que el Ejército sudanés cuenta con respaldo de Egipto.

Estos intereses externos alimentan el conflicto.
La ONU estima que 25 millones de personas necesitan ayuda humanitaria inmediata.
La falta de alimentos, agua y medicamentos amenaza con provocar una hambruna generalizada.


El llamado urgente de la comunidad internacional

El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió desde Qatar que la guerra “se está saliendo de control”.
“Cientos de miles de civiles están atrapados en medio del fuego cruzado”, afirmó.
“Los crímenes que se están cometiendo son horrendos”, añadió.

Además, 26 países europeos, entre ellos España y Reino Unido, junto a la Comisión Europea, emitieron una declaración conjunta condenando las atrocidades en Darfur del Norte.
Los gobiernos exigieron negociaciones inmediatas entre las partes para detener la violencia.


La resistencia civil: arte y esperanza entre las ruinas

A pesar del dolor, la resistencia civil sudanesa sigue activa.
Asociaciones feministas, sindicatos y comités vecinales trabajan por un Estado democrático y pacífico.
El arte se ha convertido en su principal herramienta de lucha.

El pintor Muzamil, uno de los protagonistas del documental de Meddeb, expresó:

“Pueden matarnos por miles, pero no pueden matar la idea de la libertad”.

Sus palabras reflejan la determinación del pueblo sudanés de mantener viva su dignidad.


El mundo no puede seguir en silencio

El ataque al Hospital Dilling es solo uno de muchos crímenes cometidos en Sudán.
Cada nueva agresión revela el abandono internacional y la urgente necesidad de acción global.
La comunidad internacional debe proteger a los civiles y garantizar justicia para las víctimas.

Sudán no es un país condenado a la guerra.
Es una nación con historia, cultura y sueños de libertad que merecen ser defendidos.
El silencio del mundo no puede ser la sentencia de su pueblo.