En la zona norte de Philadelphia, un grupo de personas afroamericanas se reúne desde tempranas horas para repartir comida caliente a familias de bajos recursos, personas sin hogar, niños y adultos mayores. Mientras tanto, a unos metros, otros integrantes vigilan el perímetro con disciplina y organización, vestidos con chaquetas de cuero, boinas negras y portando armas de fuego legales. No se trata de una postal del pasado, sino del resurgimiento del Partido Panteras Negras para la Autodefensa en pleno 2026.
Este retorno no surge de la nostalgia ni de la estética, sino como respuesta directa a una nueva ola de represión, violencia racial y persecución migratoria en Estados Unidos, particularmente tras el endurecimiento de las políticas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
El punto de quiebre reciente fue el asesinato de Renèe Good, poeta, madre de familia y activista comunitaria, quien perdió la vida al intentar defender a sus vecinos durante una redada migratoria. Su muerte sacudió a las comunidades negras y migrantes, detonando una reorganización comunitaria que hoy vuelve a invocar el nombre que históricamente incomodó al poder estadounidense: los Panteras Negras.
“Si hubiéramos estado ahí, nadie habría muerto”
Paul Birdsong, líder de la sección de Philadelphia del Partido
“Si los Panteras Negras hubiéramos estado ahí, nos habríamos asegurado de que nadie muriera ese día”, afirma Birdsong.
El activista explica que el proceso de reorganización comenzó tras el asesinato de George Floyd en 2020, un hecho que evidenció, una vez más, la brutalidad policial y el racismo estructural en Estados Unidos. Desde entonces, Birdsong se ha dedicado a reconstruir redes, reclutar nuevos integrantes y mantener contacto con antiguos militantes del histórico partido.
Más que vigilancia armada: organización comunitaria
Contrario al discurso oficial que busca criminalizar su presencia, las actividades de los Panteras Negras actuales no se limitan a la autodefensa armada. El grupo desarrolla una amplia agenda social que incluye:
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Jornadas de reparto de alimentos para niños y adultos mayores
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Redes de apoyo comunitario en barrios marginados
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Cursos de manejo responsable de armas, bajo principios de legalidad
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Acompañamiento y observación durante operativos policiales y migratorios
Esta filosofía es definida por ellos como “people’s core”, un modelo basado en el cuidado colectivo, la cooperación comunitaria y la autodefensa organizada frente a un Estado que consideran hostil y excluyente.
Solidaridad interétnica frente a la represión del ICE
Uno de los rasgos centrales del resurgimiento pantera es su solidaridad con otros grupos étnicos, particularmente comunidades latinas y migrantes. Actualmente, los Panteras Negras operan en ciudades santuario como Minneapolis, Nueva York, Oakland y Chicago, donde las redadas del ICE han generado un clima de miedo permanente.
Para los activistas, la persecución migratoria funciona como una policía política interna, que normaliza detenciones arbitrarias, separaciones familiares y deportaciones exprés, reproduciendo mecanismos de control racial similares a los de décadas pasadas.
El origen histórico del Partido Panteras Negras
Una respuesta al racismo estructural
El Partido Panteras Negras para la Autodefensa fue fundado en 1966 en Oakland, California, por Huey P. Newton y Bobby Seale, estudiantes y activistas afroamericanos. Surgió como respuesta directa a la violencia policial, la segregación racial y la pobreza estructural que afectaban a las comunidades negras.
Inspirados por Malcolm X, el pensamiento marxista y el internacionalismo anticolonial, las Panteras plantearon que la comunidad afroamericana necesitaba organización real, no promesas políticas.
El Programa de los Diez Puntos
Su propuesta se articuló en el célebre Programa de Diez Puntos, que exigía:
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Vivienda digna
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Empleo
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Educación de calidad
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Atención médica
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Fin de la brutalidad policial
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Autodeterminación de las comunidades negras
Este programa convirtió al partido en una amenaza ideológica real para el Estado estadounidense.
Cuando la autodefensa también fue un comedor social
Uno de los aspectos más subversivos del movimiento fue la creación de los llamados “programas de supervivencia”, entre ellos el histórico Free Breakfast for Children Program, que alimentó a miles de niños antes de ir a la escuela.
Lejos de la caridad, estos programas demostraron que una comunidad organizada podía garantizar derechos básicos donde el Estado fallaba. Su éxito fue tal que obligó al gobierno estadounidense a replicar e institucionalizar algunos programas sociales durante los años setenta.
El enemigo número uno del FBI
En 1969, J. Edgar Hoover, entonces director del FBI, declaró que los Panteras Negras eran “la mayor amenaza interna para la seguridad de Estados Unidos”. La respuesta fue la implementación del programa COINTELPRO, una operación de infiltración, espionaje y sabotaje que buscó destruir al partido desde dentro.
El episodio más brutal fue el asesinato de Fred Hampton, líder carismático de Chicago, quien fue ejecutado mientras dormía durante un operativo policial que disparó cerca de 100 veces contra su vivienda.
Represión, desmantelamiento y exilio
La combinación de asesinatos selectivos, encarcelamientos, exilios forzados y persecución constante debilitó al partido, que finalmente cesó operaciones en 1982. Sin embargo, el intento de erradicar su legado fracasó.
El trumpismo, ICE y la reactivación de la memoria pantera
El endurecimiento del discurso de “ley y orden”, el regreso del trumpismo, y la expansión de las redadas migratorias han reactivado las condiciones que dieron origen al movimiento.
Para analistas y activistas, ICE cumple hoy un rol similar al de las fuerzas policiales de los años sesenta: vigilar, reprimir y disciplinar a poblaciones racializadas y precarizadas.
No es nostalgia, es resistencia
El resurgimiento del nombre Panteras Negras no implica una continuidad orgánica con el partido histórico, sino la reactualización de su legado político y simbólico. Jóvenes activistas recuperan su diagnóstico central: el Estado como aparato de control racial, económico y colonial.
Cuando la justicia social se vuelve un asunto policial
La historia demuestra que cada vez que el Estado convierte la justicia social en un problema de seguridad, lo que emerge no es el orden, sino la resistencia. Hoy, como hace más de medio siglo, la memoria pantera vuelve a incomodar al poder.
Por qué las Panteras Negras reaparecen hoy
Las Panteras Negras regresan porque las causas que intentaron silenciar siguen vigentes: racismo estructural, violencia policial, persecución migratoria y desigualdad social. Su ejemplo recuerda que la dignidad no se mendiga, se organiza.
Cuando el Estado abandona, reprime o persigue, las comunidades vuelven a hacer lo que siempre temió el poder: cuidarse entre sí y defenderse colectivamente.
