El resultado de las elecciones parlamentarias en Moldavia ha generado un fuerte eco en Europa. El Partido de Acción y Solidaridad (PAS), de orientación proeuropea y liderado por la presidenta Maia Sandu, se impuso con más del 50% de los votos, asegurando la mayoría en el Parlamento.
Desde Bruselas, los líderes de la Unión Europea no tardaron en reaccionar. El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, afirmó que “el pueblo moldavo ha hablado alto y claro: eligió la democracia, la reforma y un futuro europeo, frente a la presión e interferencia de Rusia”.
La presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, calificó el resultado como un “histórico paso adelante”, señalando que “el futuro de Moldavia está en Europa”.
Elecciones decisivas en un país dividido
Las elecciones celebradas el domingo 28 de septiembre de 2025 fueron consideradas las más importantes en la historia reciente del país. Moldavia, una nación enclavada entre Ucrania y Rumanía, ha oscilado durante décadas entre dos polos de influencia: Bruselas y Moscú.
Con una participación del 51,9% —superior al 48% registrado en 2021—, más de 1,5 millones de ciudadanos acudieron a las urnas. Destacó la movilización de la diáspora, en particular los moldavos en Europa, quienes favorecen mayoritariamente la integración europea.
El PAS obtuvo el 50,2% de los votos y se prevé que controle unos 55 de los 101 escaños del Parlamento. En contraste, el Bloque Patriótico, de tendencia prorrusa, alcanzó el 24,2%, consolidándose como segunda fuerza, aunque sin capacidad real de formar gobierno.
Interferencia rusa y tensiones previas a la votación
El proceso electoral estuvo marcado por la sombra de la injerencia extranjera. Autoridades moldavas denunciaron que Rusia desplegó una “guerra híbrida” con el objetivo de desestabilizar al país. Entre las acciones señaladas destacan:
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Ciberataques contra la infraestructura electoral.
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Campañas de desinformación en redes sociales.
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Intentos de compra de votos.
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Amenazas falsas de bomba en centros de votación, especialmente en el extranjero.
El primer ministro Dorin Recean fue categórico: “Rusia está gastando cientos de millones de euros para socavar nuestra democracia. Esta elección era la batalla final por el futuro de nuestro país”.
Moscú negó las acusaciones y acusó al gobierno de Sandu de manipular el proceso, llegando a comparar la situación con la trayectoria seguida por Ucrania en su acercamiento a la UE.
Un país en la encrucijada geopolítica
Moldavia, con 2,5 millones de habitantes, se independizó de la Unión Soviética en 1991 y desde entonces ha vivido en un constante dilema entre Oriente y Occidente.
En 2022, tras la invasión rusa a Ucrania, el país solicitó formalmente su adhesión a la Unión Europea y obtuvo el estatus de candidato. Un año más tarde, Bruselas abrió negociaciones de adhesión, proceso que podría culminar en 2030.
La contundente victoria del PAS allana el camino para continuar estas conversaciones y consolidar el rumbo europeo, aunque las tensiones internas y la presión externa siguen siendo factores que podrían frenar el proceso.
Reacciones desde Bruselas y las capitales europeas
El triunfo del PAS fue recibido con entusiasmo en las instituciones de la Unión Europea.
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Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo: “Estamos con Moldavia en todos los pasos de este camino hacia Europa”.
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Roberta Metsola, presidenta del Parlamento Europeo: “El pueblo de Moldavia ha elegido democracia, esperanza y oportunidades”.
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Líderes de Francia, Alemania y Polonia felicitaron al país por unas elecciones pacíficas pese a la injerencia extranjera.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, también celebró los resultados, destacando que Moscú no logró desestabilizar a su vecino.
El reto económico y social de Sandu
Pese a la victoria, el PAS deberá enfrentar enormes desafíos internos. La inflación, el alto costo de vida y la pobreza continúan golpeando a la población. Estos factores han sido utilizados por la oposición prorrusa como argumento para cuestionar el rumbo europeo.
El líder del PAS, Igor Grosu, reconoció que la elección fue más que un triunfo partidista: “Muchos no votaron por nosotros, sino por proteger un futuro europeo frente a una mayoría prorrusa”.
La presidenta Maia Sandu, por su parte, deberá nombrar a un primer ministro —probablemente Dorin Recean—, quien deberá buscar la aprobación parlamentaria para consolidar un gobierno estable.
Protestas y respuesta de la oposición
Tras conocerse los resultados, Igor Dodon, expresidente y figura del Bloque Patriótico, convocó una protesta frente al Parlamento alegando, sin pruebas, fraude electoral. La policía advirtió sobre intentos de manipular la manifestación mediante pagos a los asistentes, alertando a la población sobre posibles disturbios.
La tensión en las calles evidencia que, aunque el PAS obtuvo una mayoría clara, el país sigue polarizado entre quienes apoyan la integración europea y quienes abogan por mantener lazos con Moscú.
El papel de la diáspora moldava
Un factor clave en esta elección fue la participación de la diáspora. Más de 260.000 moldavos residentes en el extranjero emitieron su voto, en su mayoría a favor del PAS.
En la elección presidencial de 2024, más del 82% de los votantes en el exterior apoyaron a Maia Sandu, confirmando su papel decisivo en los procesos electorales del país.
Este voto exterior refleja una tendencia clara: quienes han migrado y viven en Europa tienden a apostar por la integración, en contraste con sectores rurales del interior del país que aún mantienen simpatías hacia Moscú.
¿Qué sigue para Moldavia?
Con los resultados confirmados, el camino hacia la Unión Europea parece más despejado. Sin embargo, analistas advierten que el proceso de adhesión será largo y complejo.
Los principales retos del PAS incluyen:
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Consolidar la estabilidad política interna, evitando divisiones profundas en la sociedad.
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Impulsar reformas estructurales exigidas por Bruselas en materia de justicia, transparencia y Estado de derecho.
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Mejorar la economía para reducir la dependencia energética y comercial de Rusia.
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Gestionar la seguridad nacional, en un contexto marcado por la guerra en Ucrania y la presencia de tropas rusas en Transnistria.
Una elección histórica con repercusión europea
Las elecciones legislativas de 2025 en Moldavia no solo definieron la composición de su Parlamento, sino también el rumbo geopolítico del país. La victoria del PAS y de la presidenta Maia Sandu refuerza la apuesta por una integración plena a la Unión Europea, enviando un mensaje contundente tanto a Bruselas como a Moscú.
Mientras la UE celebra un triunfo democrático, Moldavia enfrenta ahora el desafío de transformar la esperanza en realidades concretas para sus ciudadanos. La batalla por el futuro europeo del país apenas comienza, y los próximos años serán decisivos para consolidar este giro histórico.
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