La elección por la gubernatura de Colima en 2027 comienza a perfilarse con mayor claridad. A más de un año del proceso electoral, las encuestas más recientes de marzo de 2026 ya dibujan un escenario competido, donde Morena parte como la primera fuerza política, pero enfrenta a una oposición que se reorganiza y a una tercera vía que gana terreno.

En este contexto, los nombres comienzan a pesar tanto como los partidos. La disputa no solo será de estructuras, sino de perfiles capaces de conectar con un electorado que aún mantiene un importante porcentaje de indecisos.

Morena encabeza la intención de voto con alrededor del 37.1%, lo que le otorga una ventaja inicial. Sin embargo, esa posición no es definitiva en un estado donde las elecciones suelen cerrarse y donde los candidatos juegan un papel determinante.


Riult Rivera: el opositor mejor posicionado

En el bloque opositor, el perfil que más ha crecido es el de Riult Rivera Gutiérrez, quien se ha consolidado como la principal carta del PAN rumbo a 2027.

Su posicionamiento se explica por una combinación de factores: presencia territorial, cercanía con sectores empresariales y una narrativa que apela a la eficiencia en la gestión pública. Rivera ha logrado conectar con las clases medias, un segmento clave en la definición electoral del estado.

Las encuestas internas lo colocan con niveles de preferencia que oscilan entre el 43.6% y el 54%, lo que prácticamente lo deja sin competencia dentro de su partido. Su principal reto no será ganar la candidatura, sino construir una alianza sólida con otras fuerzas políticas que evite la fragmentación del voto opositor.


Rosi Bayardo: la apuesta de continuidad en Morena

Del lado oficialista, Rosi Bayardo se perfila como la figura más fuerte dentro de Morena para dar continuidad al proyecto de la Cuarta Transformación en Colima.

Su fortaleza radica en el respaldo de la estructura partidista y en su posicionamiento dentro de los sectores populares. A diferencia de otros partidos, Morena enfrenta una competencia interna más fragmentada, lo que explica que su nivel de preferencia individual ronde el 26.8%.

No obstante, el peso de la marca Morena sigue siendo un factor determinante. Bayardo parte con ventaja en términos de estructura y reconocimiento, pero su principal desafío será lograr la unidad interna tras el proceso de selección, evitando fracturas que puedan debilitar al partido.


Griselda Martínez: la tercera vía con fuerza propia

En medio de la polarización entre Morena y la oposición, Griselda Martínez emerge como una figura clave desde Movimiento Ciudadano.

La exalcaldesa de Manzanillo ha construido un capital político propio que la coloca como la aspirante más fuerte de su partido, con una preferencia interna cercana al 41.3%, muy por encima de cualquier otro contendiente.

Su gestión en el principal puerto del estado le ha dado visibilidad y una base electoral sólida. Además, su discurso crítico tanto hacia Morena como hacia el bloque tradicional del PRI y el PAN le ha permitido posicionarse como una alternativa para quienes buscan una opción distinta.

En un escenario de tercios, Martínez podría convertirse en un factor decisivo, ya sea compitiendo directamente por la gubernatura o restando votos clave a sus adversarios.


Mely Romero: experiencia y estructura priista

El PRI, aunque debilitado a nivel nacional, mantiene presencia en Colima a través de perfiles como Mely Romero Celis, quien se posiciona como su figura más competitiva.

Romero cuenta con una trayectoria sólida en el ámbito legislativo y una fuerte vinculación con el sector agropecuario, lo que le permite mantener respaldo en los municipios del interior del estado. Su perfil técnico y su imagen de política preparada le han permitido alcanzar niveles de preferencia cercanos al 36.6% dentro de su partido.

Su papel será clave en la configuración del escenario electoral. Podría convertirse en una candidata competitiva por sí misma o en una pieza fundamental para consolidar una alianza opositora.


Virgilio Mendoza: el actor que puede inclinar la balanza

A este escenario se suma Virgilio Mendoza, quien ha sido impulsado por el Partido Verde Ecologista de México como su carta rumbo a 2027.

Con experiencia política y una estructura territorial consolidada, Mendoza representa un perfil con capacidad de movilización electoral. Su votación histórica, que suele ubicarse en niveles relevantes, lo convierte en un actor clave en una contienda cerrada.

Su decisión de competir en solitario o sumarse a una coalición podría ser determinante para definir el resultado final.


Un escenario abierto y competitivo

Más allá de los perfiles, hay un elemento que destaca en todas las mediciones: el alto porcentaje de ciudadanos que aún no decide su voto, estimado entre el 15% y el 18%. Este grupo será determinante y marcará el rumbo de la elección.

Los escenarios posibles van desde una contienda polarizada entre Morena y la oposición, hasta una elección de tercios con Movimiento Ciudadano como protagonista. En cualquiera de los casos, la diferencia podría ser mínima.

Colima se encamina así hacia una de las elecciones más competidas de su historia reciente. La decisión no dependerá únicamente de las siglas, sino de la capacidad de los candidatos para generar confianza y conectar con un electorado cada vez más exigente.

A más de un año de la jornada electoral, el tablero político ya está en movimiento. Y en Colima, cada movimiento cuenta.