Estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales realizaron un mural para recordar la matanza del 1 de mayo de 1973, un episodio marcado por la represión contra universitarios y trabajadores frente al Edificio Carolino. La intervención se llevó a cabo después de varios meses de trámites y retrasos que, según la Asamblea, complicaron el avance del proyecto.

El mural busca mantener viva la memoria de quienes participaron en las movilizaciones del Día del Trabajo. Ese día, las fuerzas estatales reprimieron una manifestación pacífica y dejaron muertos y heridos en una zona universitaria emblemática. Para los estudiantes, este hecho marca un punto clave en la lucha por una universidad crítica y con mayor compromiso social.
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Meses de trámites y demoras en la autorización
La Asamblea informó a la Dirección sobre el proyecto desde abril. En ese momento notificaron su intención de trabajar un mural conmemorativo. El primer documento oficial se entregó el 14 de mayo. Más tarde, la Dirección solicitó nuevos requisitos el 18 y 26 de agosto, además del 1 de noviembre.
Los estudiantes afirman que atendieron todas las solicitudes, pero el proyecto no avanzó con claridad. La falta de una respuesta definitiva generó inconformidad dentro de la comunidad. Aunque no hubo una negativa explícita, consideran que los tiempos administrativos dificultaron el proceso.
El director, Luis Ochoa Bilbao, recibió los documentos y dio seguimiento al trámite. Sin embargo, la Asamblea señala que el proceso se volvió lento y que esto los llevó a iniciar la pinta del mural de manera directa, aplicando las indicaciones técnicas de la Dirección de Infraestructura Educativa (DIE) para evitar conflictos.

Una intervención colectiva que generó reconocimiento dentro de la facultad
La Asamblea compartió imágenes del proceso de pintura junto con un mensaje que resalta la importancia del mural:
“Pintamos este mural para recordar a quienes dieron su vida en la lucha. La historia sigue en nuestras paredes, en nuestras voces y en la resistencia colectiva.”
La actividad reunió a estudiantes de distintas licenciaturas y a consejeros universitarios que se sumaron de manera voluntaria. La colaboración generó un ambiente comunitario que fue reconocido por diversos miembros de la facultad, quienes felicitaron a la Asamblea por su capacidad de organización y por impulsar un proyecto que —según expresaron— fortalece la identidad estudiantil y la memoria histórica.
Para la comunidad que participó, el mural muestra que la universidad puede ser un espacio vivo, donde los muros también dialogan con el pasado y con las luchas actuales.

El peso histórico del 1 de mayo de 1973
El mural recupera un momento poco conocido entre las generaciones recientes. Ese 1 de mayo, estudiantes y trabajadores marcharon por el Día del Trabajo para exigir condiciones dignas y mayor participación social. La respuesta estatal fue violenta: hubo muertos, heridos y detenciones fuera de protocolo. Diversos testimonios señalan que la represión buscó frenar el avance de movimientos universitarios que exigían democratización interna y mejores condiciones para los trabajadores.

Para la Asamblea, recordar este episodio permite comprender las raíces de la organización estudiantil y reforzar el valor de la memoria colectiva en los procesos educativos.
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Un proyecto que reabre el debate sobre los espacios universitarios
La creación del mural reavivó el debate sobre cómo la universidad usa y regula sus muros y espacios públicos. La Asamblea sostiene que los espacios deben reflejar memoria, crítica y participación política. Consideran que las paredes vacías fomentan indiferencia y que los murales permiten abrir discusiones sobre historia, derechos humanos y justicia social.
Hasta ahora, la Dirección encabezada por Luis Ochoa Bilbao no ha emitido un comunicado oficial sobre la intervención ni sobre los señalamientos del estudiantado.
