LA RENUNCIA DE ALEJANDRO GERTZ MANERO: UNA REINGENIERÍA DE LA FISCALÍA GENERAL DE LA REPUBLICA.

Por: Kenny De Ita Carranza.

La dimisión de Alejandro Gertz Manero a la Fiscalía General de la República no debe interpretarse como un gesto aislado ni como un simple relevo administrativo. Se trata de un movimiento decisivo en la reconfiguración del sistema de poder penal en México. Su salida responde a la necesidad del gobierno federal de articular un modelo de procuración de justicia más eficiente para los fines políticos del proyecto nación, de seguridad y de gobernabilidad.

Existen tres vectores que explican este rediseño:

  1. La ineficacia estructural de
  2. La necesidad política de un mando técnico y
  3. La alineación estratégica con el nuevo aparato de seguridad encabezado por García

El análisis debe partir de estos elementos y no de la narrativa superficial de la “autonomía fiscal”, irrelevante en este contexto real de poder; pues la tradición política mexicana nunca lo ha permitido y en todo caso ha sido una comisión con base en acuerdo.

I. Ineficacia funcional de Gertz: un obstáculo para la etapa política actual

Desde su nombramiento, Gertz desarrolló un estilo de actuación que combinaba discrecionalidad, confrontación personal y una marcada tendencia a litigar desde el poder. Sus decisiones, plasmadas en actuaciones generaron polémicas constantes:

  • Las imputaciones fallidas,
  • Los procesos políticamente manipulados,
  • La judicialización ineficiente de casos emblemáticos,
  • La incapacidad para depurar cuadros directivos,
  • La sobreexposición pública en conflictos

El resultado fue una FGR que no producía resultados procesales claros y que difícilmente podía sostener la agenda de seguridad y justicia que exige la presidencia actual.

Lamentablemente el manejo de caso del Rancho Izaguirre, penoso e indignante, no basto en su momento para promover su renuncia, pero moralmente debe ser tomado en cuenta por todos nosotros.

II. La renuncia como decisión de Estado: causa jurídica y necesidad política

Formalmente, la dimisión fue aceptada por el Senado bajo el supuesto de “causa grave”. Desde una perspectiva jurídica estricta, la figura del artículo 102 constitucional y su correlativo en la Ley Orgánica de la FGR permiten interpretar ampliamente esa causal.

Sin embargo, más allá de la dogmática jurídica, lo esencial es la función política del concepto: habilitar una transición ordenada, la salida negociada del titular, y la continuidad institucional sin crisis.

El uso del término no pretende describir una situación patológica del fiscal, sino justificar normativamente una decisión política indispensable. El derecho cumple aquí su función clásica en los regímenes presidencialistas: dar forma jurídica a una determinación política ya tomada.

Lo relevante no es si hubo o no “causa grave” en sentido técnico, sino que el Estado necesitaba que jurídicamente la hubiera.

III. El nuevo orden penal: Godoy en la FGR y Harfuch en Seguridad

La clave del relevo es la articulación del sistema penal federal bajo un mismo horizonte político y un mismo diseño estratégico. La relación entre la Secretaría de Seguridad federal, encabezada por Omar García Harfuch, y la FGR interinamente dirigida por Ernestina Godoy Ramos, no es casual: es un empalme institucional deliberado.

Harfuch representa el paradigma de la seguridad operativa, la inteligencia táctica y la capacidad de coordinación interinstitucional. Godoy, por su parte, encarna un perfil jurídico sólido, disciplinado, con experiencia en persecución penal y con alineación política comprobada.

La renuncia de Gertz no es un capricho: es la jugada necesaria para instalar este nuevo sistema de poder penal.

IV. La relación política: Gertz, Sheinbaum.

Aunque no hubo confrontación abierta, existía una evidente incompatibilidad estratégica entre el estilo político de Gertz y la visión de la presidenta Sheinbaum.

Gertz operaba desde un modelo vertical, personalista y litigioso, propio de una etapa anterior del sistema político.

Sheinbaum requiere operadores integrados, predecibles, disciplinados y técnicamente eficientes.

A esto se suma un componente jurídico-político: la presidencia necesita una Fiscalía que no produzca fricción, que responda con claridad en temas de seguridad nacional, y que permita ejecutar planes de gobierno sin litigios internos, filtraciones ni improvisación.

En ese sentido, la salida de Gertz no responde a un conflicto personal, sino a la necesidad de una arquitectura coherente de gobierno penal, algo que el ex fiscal ya no estaba en condiciones de ofrecer.

V. Ernestina Godoy: la figura jurídica idónea para la fase actual

El nombramiento de Godoy como encargada de despacho es estratégico. Como abogado me encantaría decir que este inminente nombramiento (es casi un hecho que será la próxima Procuradora General de la República) está fundamentado principalmente en el conocimiento técnico del proceso penal o una nutrida carrera al servicio de la resolución de litigios penales. Lo cierto es que, políticamente hablando y sin desmerecer la trayectoria de la Consejera jurídica del Ejecutivo federal; su valor estratégico reside en disciplina política compatible con la línea gubernamental.

No es un nombramiento provisional; es un mensaje político y técnico sobre la dirección que tomará la FGR en los próximos años.

VI. La reestructuración la Fiscalía General de la Republica como proyecto de Estado

La renuncia de Gertz Manero no es un episodio aislado ni un gesto simbólico: es una pieza central de la reingeniería del poder penal en México.

No está en juego la autonomía (ficticia). Lo que está en juego es la construcción de una estrategia de seguridad nacional funcional y políticamente alineada, capaz de ejecutar la agenda de seguridad y justicia del gobierno actual.

En ese sentido, la salida de Gertz es la confirmación de que el Estado mexicano ha decidido modernizar su maquinaria penal, sustituyendo a un operador obsoleto por un diseño institucional que privilegia coordinación, disciplina ante el proyecto nación de la cuarta trasformación.

Gertz fue parte del pasado reciente. Godoy y Harfuch son parte del proyecto de futuro. Esa es la verdadera lectura política del momento.