La política exterior mexicana cierra 2025 en medio de una incertidumbre inusual. La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) atraviesa un periodo atípico marcado por la ausencia prolongada de su titular, Juan Ramón de la Fuente, y el ascenso acelerado de una figura joven pero influyente: Roberto Velasco, subsecretario para América del Norte. Mientras en Palacio Nacional se insiste en que el canciller retomará plenamente sus funciones en enero, en los círculos diplomáticos de Washington se da casi por hecho un relevo inminente.

Este limbo institucional no solo ha generado especulación mediática, sino que ha activado movimientos internos en el gabinete federal, reacomodos en el reparto de embajadas y consulados, y una intensa lectura política sobre el rumbo que tomará la diplomacia mexicana bajo el nuevo gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.


Una Cancillería en pausa: la ausencia de Juan Ramón de la Fuente

Desde hace meses, la SRE opera sin la presencia cotidiana de su titular, Juan Ramón de la Fuente. Aunque oficialmente se ha atribuido su alejamiento a motivos personales, la prolongación de esta ausencia ha encendido alertas dentro y fuera del gobierno federal.

Fuentes cercanas a la Presidencia aseguran que De la Fuente volverá al ruedo político en enero, particularmente durante la tradicional reunión plenaria de embajadores y cónsules, un evento clave para marcar directrices de la política exterior. En el entorno de Sheinbaum se sostiene que el canciller conserva la confianza presidencial y que su retorno permitirá cerrar filas en un momento delicado de la relación con Estados Unidos.

Sin embargo, el paso del tiempo ha generado un vacío que otros actores han sabido ocupar.


El ascenso de Roberto Velasco en la política exterior de la 4T

En contraste con la ausencia del canciller, Roberto Velasco ha ganado protagonismo como operador central de la política exterior, especialmente en la relación bilateral con Estados Unidos y Canadá. Desde la subsecretaría para América del Norte, Velasco ha tejido vínculos sólidos con diplomáticos de carrera, embajadores experimentados y funcionarios del Departamento de Estado.

Un giro notable durante 2025 ha sido el favoritismo que Velasco ha conquistado entre diplomáticos de carrera, quienes lo perciben como un perfil eficiente, resolutivo y pragmático. Este respaldo se reflejó con claridad en el reparto de consulados, embajadas y cargos estratégicos, donde su mano se volvió cada vez más visible.

En los pasillos de la SRE se comenta que Velasco ha logrado algo poco común: conciliar la visión política de la 4T con la lógica profesional del servicio exterior, un equilibrio que históricamente ha sido fuente de tensiones.


Washington toma nota: señales desde el Departamento de Estado

La percepción en Estados Unidos parece ir un paso adelante. Durante las reuniones de fin de año celebradas en la nueva embajada estadounidense en la Ciudad de México, el mensaje fue consistente: en el Departamento de Estado se da por hecho que Roberto Velasco asumirá la Cancillería en el corto plazo.

Velasco es visto en Washington como un interlocutor confiable, con conocimiento técnico y capacidad de negociación, especialmente en temas sensibles como migración, comercio, seguridad fronteriza y cooperación regional. Para algunos analistas, su eventual nombramiento sería interpretado como una señal de continuidad y estabilidad en la relación bilateral, en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas.

Esta lectura externa contrasta con el discurso oficial en México, donde se insiste en el regreso de De la Fuente y se evita confirmar cualquier relevo.


La reunión de enero: un punto de inflexión para la SRE

La reunión de embajadores y cónsules en enero se perfila como el momento decisivo. Si Juan Ramón de la Fuente reaparece con fuerza y retoma el control político de la Cancillería, el escenario podría estabilizarse. Pero si su presencia es simbólica o limitada, las versiones sobre un relevo cobrarán mayor fuerza.

Para la presidenta Sheinbaum, este evento no es menor. La política exterior será uno de los pilares de su administración, particularmente frente a un entorno regional volátil y a la necesidad de reposicionar a México como actor relevante en América Latina y Norteamérica.


Rumores de reacomodo: SEP, Gobernación y embajadas en juego

La incertidumbre en la SRE ha detonado especulaciones sobre movimientos más amplios en el gabinete. Las recientes tensiones en la Secretaría de Educación Pública (SEP) reavivaron el rumor de que De la Fuente podría reemplazar a Mario Delgado, quien eventualmente sería enviado a un consulado en el extranjero.

No obstante, esta posibilidad enfrenta obstáculos. Diversas fuentes señalan que no es sencillo obtener el beneplácito de gobiernos extranjeros para ciertas designaciones diplomáticas. El caso del fiscal Alejandro Gertz Manero es ilustrativo: su eventual nombramiento como embajador se ha topado con resistencias internacionales, lo que evidencia que el pasado político y judicial de los aspirantes pesa más que nunca.

Mario Delgado, con un historial igualmente polémico, podría enfrentar dificultades similares, lo que complica aún más el tablero de reacomodos.


Los límites del futuro de De la Fuente

Quienes conocen de cerca a Juan Ramón de la Fuente coinciden en un punto: no aceptaría cualquier cargo. Según estas versiones, solo dejaría la Cancillería para asumir la Secretaría de Gobernación o la Secretaría General de la ONU. Hoy, ambos caminos parecen virtualmente cerrados.

Este dato añade presión al escenario. Si De la Fuente no regresa plenamente a la SRE y tampoco acepta otro encargo, el margen de maniobra política se reduce, fortaleciendo la hipótesis del ascenso de Velasco.


La vacante que abriría Velasco y el interés de Alejandro Murat

Un eventual nombramiento de Roberto Velasco como canciller dejaría libre la subsecretaría para América del Norte, una de las posiciones más estratégicas del gabinete. Ahí aparece el nombre del senador Alejandro Murat, quien observa con cautela su futuro político.

Murat ha comenzado a recalibrar sus aspiraciones, especialmente al percibir que su regreso a la política oaxaqueña —impulsando el proyecto de su esposa— se vuelve cada vez más complejo. La subsecretaría en la SRE le permitiría mantenerse en la primera línea nacional, con un perfil institucional y proyección internacional.

Este movimiento, aún en fase de especulación, muestra cómo la incertidumbre en la Cancillería desencadena ambiciones y reposicionamientos en distintos niveles del poder.


¿Continuidad o relevo? Lo que está en juego para la política exterior mexicana

Más allá de los nombres, el debate de fondo es qué tipo de política exterior quiere impulsar el gobierno de Claudia Sheinbaum. El regreso de De la Fuente implicaría una apuesta por la experiencia, el prestigio académico y la diplomacia tradicional. El ascenso de Velasco, en cambio, representaría una renovación generacional, con énfasis en la gestión práctica y la interlocución directa con Washington.

Ambos escenarios tienen costos y beneficios. Lo cierto es que la Cancillería no puede permanecer indefinidamente en un estado de indefinición sin afectar la proyección internacional de México.


Un cierre de año atípico y un inicio de 2026 decisivo

El cierre de 2025 deja a la SRE en un equilibrio frágil, sostenido por acuerdos tácitos y lecturas encontradas entre México y Estados Unidos. Enero será el mes clave para despejar dudas y definir el rumbo.

Por ahora, la Cancillería vive un fin de año incierto, donde la confianza presidencial, los respaldos internacionales y las ambiciones internas se entrecruzan en silencio. El desenlace no solo definirá un nombramiento, sino el tono de la diplomacia mexicana en los próximos años, en un mundo cada vez más complejo y demandante para México.