Un decreto sin precedentes en la historia reciente del país
El Gobierno de México anunció la prohibición de 35 plaguicidas altamente peligrosos, una medida histórica que busca proteger la salud pública, la seguridad alimentaria y la preservación del medio ambiente. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo confirmó que el decreto será publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) y entrará en vigor de manera inmediata.
Se trata del mayor veto en la materia desde 1991, cuando solo se prohibieron 21 moléculas. Ahora, la decisión abarca más de 30 sustancias identificadas como cancerígenas, neurotóxicas y altamente persistentes en ecosistemas, lo que marca un cambio radical en la política agrícola nacional.
¿Por qué se prohibieron estos plaguicidas en México?
El decreto responde a un compromiso de México con convenios internacionales de protección ambiental como Basilea, Estocolmo y Rotterdam, que han alertado durante décadas sobre los riesgos de los plaguicidas altamente peligrosos (PAP).
Entre los motivos principales de la prohibición destacan:
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Daños graves a la salud humana: efectos neurológicos, cáncer, toxicidad reproductiva y alteraciones hormonales.
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Impactos en el medio ambiente: contaminación de suelos y aguas, persistencia en ecosistemas y acumulación en la cadena alimenticia.
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Afectación a la biodiversidad: muerte masiva de abejas y organismos acuáticos, lo que compromete la polinización y el equilibrio ecológico.
La presidenta Sheinbaum explicó:
“Era un compromiso desde hace meses: los plaguicidas que se publicarán en el Diario Oficial quedan prohibidos en México. Muchos ya están vetados en gran parte del mundo por el enorme daño que ocasionan a la salud y al medio ambiente”.
Lista de los 35 plaguicidas prohibidos en México
Los plaguicidas vetados incluyen sustancias ampliamente utilizadas en la agricultura mexicana, pero que ya estaban restringidas en decenas de países por sus riesgos mortales. Entre ellos se encuentran:
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Aldicarb: insecticida letal por contacto, asociado a intoxicaciones agudas.
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Carbofurán: prohibido en Canadá y Europa, altamente tóxico para humanos y fauna.
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Endosulfán: vetado en más de 50 países, daña el sistema nervioso y el desarrollo cerebral en bebés.
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DDT: prohibido globalmente desde hace décadas, pero aún usado en México.
La lista completa incluye: 2,4 DB, Alaclor, Aldicarb, Azafenidina, Azinfos metílico, Azocyclotin, Bioresmetrina, Bromuconazol, Captafol, Carbofurano, Carbosulfan, Clordano, Clorpirifos-metil, DDT, Diclofop metil, Dinocap, Dinoseb, Disulfoton, Edifenfos, Endosulfan, Fenarimol, Fenitrotion, Fention, Fentoato, Flusilazol, Fosfamidon, Hexaclorociclohexano, Hexaflumuron, Lindano, Metidation, Óxido de fenbutatin, Paratión etil, Quinalfos, Resmetrina y Triclorfon.

Daños comprobados de los plaguicidas en la salud
Diversos estudios nacionales e internacionales han confirmado que estos químicos están vinculados a enfermedades graves y efectos irreversibles.
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Neurológicos y del desarrollo: sustancias como el clorpirifós afectan el cerebro infantil y están asociadas con autismo y retrasos cognitivos.
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Carcinogenicidad: plaguicidas como captafol y clordano son clasificados como probables cancerígenos en humanos por la EPA.
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Alteración endocrina: 42 de los ingredientes activos aún permitidos en México son disruptores hormonales que afectan fertilidad y desarrollo.
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Toxicidad aguda: algunos provocan convulsiones, insuficiencia orgánica y hasta la muerte tras exposiciones mínimas.
Impactos ambientales: abejas, agua y ecosistemas en riesgo
Uno de los efectos más graves es la mortalidad masiva de abejas provocada por insecticidas como el fipronil y los neonicotinoides, esenciales para la polinización y la producción de alimentos.
Además:
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79 plaguicidas son altamente tóxicos para abejas.
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17 afectan organismos acuáticos, dañando ríos, lagos y mares.
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14 son extremadamente persistentes en suelos y sedimentos.
Estos impactos comprometen la biodiversidad, la seguridad alimentaria y la estabilidad de los ecosistemas.

Estrategia Agricultura Limpia: un nuevo modelo para el campo mexicano
El decreto forma parte de la Estrategia Agricultura Limpia, diseñada por la COFEPRIS, SADER, Semarnat y la Secretaría de Economía. Su objetivo es transitar hacia una agricultura más sostenible, reduciendo el uso de químicos y promoviendo alternativas menos dañinas.
El plan incluye:
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Eliminación gradual de plaguicidas altamente peligrosos en tres etapas: 2025, 2026 y 2027.
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Mayor regulación de registros sanitarios para plaguicidas.
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Fomento al uso de bioinsumos y técnicas agroecológicas.
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Protección a jornaleros agrícolas, quienes son los más expuestos a estas sustancias.
¿Por qué se permitió tanto tiempo el uso de estos plaguicidas?
México ha mantenido una regulación laxa en comparación con otros países. Muchas sustancias obtuvieron registros con vigencia indefinida, lo que permitió su venta y aplicación sin controles adecuados.
Actualmente, de los 210 plaguicidas activos aún permitidos en el país, 171 ya están prohibidos en otros lugares. Este retraso regulatorio explica por qué México es uno de los mercados con mayor exposición a químicos agrícolas peligrosos.
Hacia una agricultura más segura y sostenible
El secretario de Agricultura, Julio Berdegué, aseguró que este decreto es solo el inicio de una transformación profunda:
“México, en el Segundo Piso de la Cuarta Transformación, va a contar con una agricultura mucho más limpia, sustentable y segura para nuestra población”.
La decisión también responde a un enfoque de derechos humanos, reconociendo que la exposición a tóxicos viola el derecho a la salud y a un ambiente sano, garantizados en la Constitución mexicana.

Retos y oportunidades
Aunque el decreto representa un avance histórico, los retos son enormes:
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Sustituir los plaguicidas prohibidos por alternativas viables.
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Capacitar a productores en nuevas prácticas agrícolas.
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Fortalecer la vigilancia y aplicación de sanciones.
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Proteger a los pequeños agricultores para que la transición no afecte su competitividad.
Por otro lado, abre oportunidades para:
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Innovación en bioinsumos y tecnologías agroecológicas.
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Exportaciones más seguras hacia mercados internacionales con regulaciones estrictas.
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Recuperación ambiental en zonas afectadas por décadas de contaminación química.

Un futuro más sano para México
La prohibición de 35 plaguicidas en México representa un cambio histórico en la política agrícola y ambiental del país. Si bien llega con décadas de retraso frente a la normativa internacional, constituye un paso firme hacia la protección de la salud, la biodiversidad y los derechos de las y los mexicanos.
Con esta medida, el Gobierno de México busca consolidar un modelo de agricultura limpia, sostenible y responsable, capaz de garantizar alimentos sanos sin comprometer la vida de las futuras generaciones.
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